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Las Instituciones Lasallistas de todo el mundo y de México
en particular -, se han caracterizado por un extraordinario apego a su
tradición y por un carisma especial para dar cumplimiento a sus
compromisos educativos. Se distinguen por su celo y su preocupación
por la calidad educativa, lo que se lleva a cabo en el marco de la formación
integral humana y cristiana- de las personas. Sin embargo, de cara
al nuevo milenio, la educación Lasallista, no obstante su fidelidad
a la tradición, también se caracteriza por su disposición
para revisar su actividad educativa y buscar nuevas alternativas que respondan
mejor a las necesidades del mundo moderno y a sus problemas.
Ésta es una manera de ser permanente en el Instituto de los Hermanos
de las Escuelas Cristianas. La fidelidad a ella busca mantener con claridad
la visión educativa de la Comunidad Lasallista para que sea patrimonio
común de sus integrantes, y de todos aquéllos que se encuentran
identificados y comprometidos con la obra que inició San Juan Bautista
De La Salle.
Cierto es que la misión de educar cristianamente trasciende los
temas relacionados con los recursos humanos y materiales de nuestras Instituciones,
éstos se ven involucrados en las acciones que cada una de ellas
realiza. Por esta razón, la atención frecuente a cuantos
intervienen en el quehacer educativo, hoy, más que nunca, debe
ser revisada para que continúe siendo garantía de un ministerio
educativo de calidad.
Las razones anteriores son motivo suficiente para que las Instituciones
Lasallistas continúen en su empeño por renovar, diseñar
y adaptar su metodología conforme a los nuevos principios pedagógicos
y a las necesidades educativas que exige la realidad del contexto nacional,
propiciando el desarrollo de habilidades cognitivas, sin descuidar la
formación humana y cristiana que siempre ha caracterizado a nuestras
escuelas. El deseo de actualizar los procesos educativos ha llevado a
organizar centros de cómputo y multimedia (electrónicos)
que faciliten a docentes y alumnos a alcanzar márgenes mayores
de excelencia académica y de formación humana y cristiana.
La formación cristiana se anima desde nuestros Departamentos de
Pastoral para dar atención a un mayor número de niños
y jóvenes que viven en situaciones difíciles o de riesgo.
En nuestras Instituciones Lasallistas existe un acuerdo que nos permite
participar en la riqueza común de nuestra pedagogía y que
es una constante de nuestros centros en el Distrito de México Sur.
Hoy, las necesidades económicas y culturales exigen mayor esmero
para lograr una formación académica, profesional, filosófica
(antropológica y axiológica), moral y espiritual, que coincida
positivamente en el mejoramiento personal y social de nuestros alumnos.
En este sentido, lo esencial de nuestra orientación no varía:
la formación integral de los alumnos se realiza en un ambiente
humano y cristiano.
LA MISIÓN LASALLISTA
San Juan Bautista
De La Salle y su Misión de Educador.
San Juan Bautista De La Salle (1651-1719) - fundador de los Hermanos
de las escuelas Cristianas, y de Instituciones conocidas como "Lasallistas"
-, señaló la finalidad de sus escuelas en su época
y delineó el camino del trabajo futuro.
En los días del Señor De La Salle no surgía aún
en la Iglesia la figura del religioso educador laico. La obra iniciada
por el Señor De La Salle buscó una formulación nueva,
armonizando, en una síntesis original, elementos ya conocidos en
su época: vida común, consagración religiosa, escuela
popular, laicidad. Define su quehacer o especialización solamente
después de una práctica prolongada. El significado real
de la obra se percibe en la experiencia original que vivieron el Señor
De La Salle y sus primeros Hermanos.
La fundación de la obra lasallista incluye dos fases: la que vivió
el Señor De La Salle y la que viven sus Hermanos y Colaboradores
comprometidos. Los pasos, en ambas fases, son los mismos. Puede decirse
que todo empieza y acaba en un mismo lugar: dedicación total para
educar a los hijos de los artesanos y pobres. El trabajo que descubrió
el Señor De La Salle, empezó cuando percibió las
necesidades, en lo cristiano y en lo social, de un grupo humano sumamente
desprotegido, que requería un servicio educativo. Con sus primeros
Hermanos y maestros asumieron dicho servicio y lo organizaron en forma
profesional.
Esa profesionalidad los lleva a detectar las necesidades, a buscar respuestas
y a organizarlas; a asumir una responsabilidad permanente y todos juntos
transponen el mero sentido profesional de la responsabilidad hasta interpretarlo
como fidelidad, en sentido teológico: su vida es un diálogo
con Dios y con los hombres basado en la fe que los hace capaces de detectar
las necesidades y de responder a ellas; pasan así de un sentido
laboral de su responsabilidad a otro cristiano. Sus vidas son la "obra
de Dios" en un sector concreto de la sociedad. El Señor De
La Salle y sus maestros no asumen exclusivamente un trabajo sino una Misión.
Ya no son meros profesionales, ahora viven un Ministerio, esto es, una
tarea confiada por la Iglesia para colaborar en la extensión del
Reino de Dios y la Salvación de los hombres.
El Santo De La Salle y los hermanos fueron impregnando con sus experiencias
los conceptos de Misión, Espiritualidad, Identidad y Ministerio.
La historia del Instituto y de las Instituciones Lasallistas ha consistido
en reproducir el mismo proceso: buscar nuevas alternativas y contenidos
educativos que respondan adecuadamente al mundo de hoy.
Los Lasallistas en México (1905 1999)
Los Lasallistas
y sus Instituciones han logrado salir adelante a pesar de las diferentes
y difíciles circunstancias sociales y políticas. A lo largo
de su historia en México, han tenido diferentes obras que respondieron
y responden a las necesidades de la época y de las regiones: escuelas
agropecuarias y técnicas, para niños y jóvenes de
escasos, medianos y altos recursos; en diferentes niveles: elemental,
medio, superior, e internados. Hoy, este esfuerzo no sólo se mantiene
sino que se renueva.
Por ello, los Hermanos y Colaboradores comprometidos mantienen y promueven
la visión educativa del Señor De La Salle y del Instituto,
llevando a plenitud la "Misión Compartida" en su más
amplia acepción. Las Instituciones Lasallistas están cimentadas
en la pedagogía del Señor De La Salle: el acompañamiento
de los alumnos y el considerar la labor educativa como un Ministerio,
un encargo que Dios y la Iglesia les confieren. Educar responde, pues,
a una vocación cuya finalidad radica en contribuir al desarrollo
de la persona humana y a la construcción de la comunidad según
el plan de Dios: lograr una formación académica y científica
donde la persona construya, desarrolle y vitalice en una comunidad educativa,
se comprometa en la promoción de la justicia y en el servicio al
necesitado, buscando la realización personal y de los demás
a la luz de los valores evangélicos.
La formación de la persona humana
En las Instituciones
Lasallistas el concepto de persona humana está enmarcado en la
tradición cristiana, la sola palabra se asocia a dignidad o cualidad
superior, porque el hombre es hijo de Dios. Educarlo significa cultivar
y desarrollar su identidad. Por esta razón la escuela Lasallista
habla de formación integral, y atiende todas sus potencialidades.
Las Instituciones Lasallistas, para conseguir el verdadero desarrollo
del educando, promueven la formación de valores, integran la preocupación
por la vida social y política con un sentido humano y cristiano;
visualizan el equilibrio que debe existir en la relación fe, ciencia
y cultura, y cuidan de mantener nuestra identidad nacional.
Para cumplir la misión de educar y formar al hombre en la fe,
las escuelas Lasallistas permanecen fieles a los señalamientos
del Señor De La Salle.
Los alumnos son iguales aun cuando provengan de niveles económicos
diferentes, presenten dificultades para adaptarse socialmente o sufran
problemas familiares.
El trato debe ser personal y respetuoso, sin abandonar la idea de que
la escuela es un espacio de formación: suavidad y exigencia, en
una combinación que humaniza, son algo propio de las escuelas Lasallistas.
La innovación es también una preocupación así
en metodología, como en medios y recursos tecnológicos,
que se refleja en la práctica académica.
Las Instituciones Lasallistas, fieles a su propia identidad, son instancias
convocadoras: llaman a los Padres de Familia, a sus alumnos y exalumnos
a formar una comunidad, a consolidarla y conservarla celosamente,
haciéndola
fructificar como resultado de su propia historia.
Las Instituciones Lasallistas y la práctica educativa.
Las Instituciones
Lasallistas consideran dos aspectos en su labor educativa: formativo e
instructivo. En lo formativo procuran incorporar en la vida de cada miembro
de las Comunidades Educativas, los valores evangélicos, puestos
especialmente de relieve por el Señor De La Salle. En cuanto a
lo instruccional, continúan el esfuerzo para alcanzar la "calidad"
que permita a todos los alumnos ser ciudadanos de bien, en la sociedad,
en su familia y en su intimidad personal.
Las Comunidades Educativas de las Instituciones Lasallistas, con la conciencia
del compromiso que han adquirido, revisan sus prácticas educativas
y las orientan hacia la calidad, a tener y mantener una filosofía
de trabajo, a determinar un "proyecto educativo" que se convierta
en el "proyecto de vida", a optimizar la organización
y utilización de sus recursos. Por otro lado, nuestros Colegios,
Escuelas y Universidades no pueden quedar ajenas a la realidad nacional,
ni a lo que acontece en el resto del mundo; no se dejan deslumbrar por
pretendidas innovaciones pedagógicas, e incorporan los aspectos
novedosos que puedan ser útiles en su práctica educativa.
La delicada misión de educar cristianamente a niños y jóvenes,
depositada inicialmente en los Hermanos, se ha extendido cada día
más a todos los colaboradores que se incorporan para compartir
esa misión y sus responsabilidades. Esto supone un cambio paulatino
en la mentalidad de las personas y en una preparación y actualización
constantes.
Nuestros Centros Educativos son reconocidos y tienen una demanda significativa
por parte de la sociedad mexicana; al acceder a ellos cada miembro es
tratado como PERSONA. El humanismo continúa permeando los métodos,
programas, actividades y relaciones existentes en las Instituciones.
Los Lasallistas comparten la idea de un liderazgo moral y académico
en el contexto de las escuelas del país, dado que tiene todo: respeto
a las leyes nacionales y apego a ellas; interés por una labor de
formación humana con sentido cristiano; talentos personales y profesionales
para diseñar y operar proyectos innovadores de calidad, inspirados
en la fe. Por lo cual, son una organización competitiva y de grandes
alcances para el bien de México y de la Iglesia.
Marco Filosófico
Atenta a la historia y a los acontecimientos que se viven en nuestro
país, la Comunidad Lasallista en México Hermanos, personal
docente, de intendencia, administrativo, padres de familia, alumnos, exalumnos
-, fiel al Proyecto vital de Juan Bautista De La Salle de establecer escuelas
cristianas que permitan acercarnos al principio evangélico: "Sed
Perfectos como mi Padre Celestial es perfecto", recrea y anima, "juntos
y por asociación", centros educativos, principalmente escuelas,
que permiten a sus integrantes Comunidad Educativa Lasallista -,
convertirse en Comunidad Educadora y así progresar en la formación
integral de la persona, en el bienestar social y en el proceso salvífico.
La Comunidad Educativa
Lasallista tiene su fuente de inspiración en la Fe en Jesucristo
-modelo del hombre nuevo-. Esta nos lleva a realizar la labor educativa
con una óptica propia, de acompañamiento fraternal a los
alumnos y alumnas en proceso de adquisición de conocimientos y,
principalmente, de valores que les permitan alcanzar los objetivos propuestos.
El auténtico proceso educativo fomenta en los alumnos la conciencia
de su dignidad de personas, de mexicanos; y de hijos de Dios, ayuda a
integrar fe y vida para que sean en el mundo de hoy, seres únicos
con brillo y capaces de dar respuestas a las interrogantes decisivas de
la vida.
Los alumnos, desde su más tierna infancia, toman conciencia de
su individualidad y dignidad de personas, a través del derecho
y deber ineludibles de recibir una adecuada educación que desarrolle
armónica e integralmente todas las facultades de su ser: físicas,
morales e intelectuales, mentales, afectivas, volitivas, espirituales
y biológicas. Se persigue una formación académica
y humana de calidad que fomente actitudes de investigación e innovación,
que los prepare para la vida profesional, de manera que cooperen activamente
en el mejoramiento económico, social, espiritual y cultural de
la sociedad y que sepan valerse de elementos científicos y tecnológicos
modernos. El alumno Lasallista con sus conocimientos humanos, científicos
y técnicos busca mejorar la conveniencia humana se vuelve más
solidario con los necesitados y busca el bien de la sociedad; en una palabra,
aprende a pasar del "Yo" al "Nosotros".
Los Centros Educativos Lasallistas buscan desarrollar en los alumnos
valores cívicos, éticos, culturales y evangélicos.
Entre los valores cívicos se encuentran: el amor y el servicio
a la Patria, la responsable participación, la democracia. Entre
los valores morales figuran: la justicia, la honestidad, la fraternidad,
el compromiso y la responsabilidad social, que lleva a una mejor convivencia
humana, la integración de la familia, y el respeto a otras culturas
y otras formas de pensar . Los valores cristianos revisten especial importancia,
destacan; la Verdad y el Bien, la libertad, la Fe, el amor a Dios, el
testimonio de vida, la esperanza, la caridad, la fidelidad a la Iglesia,
el sentido de trascendencia, y el amor evangélico al prójimo.
Con respecto al desarrollo y cultivo de las facultades físicas,
artísticas y culturales, se estimula la práctica de los
deportes, el autodominio de la persona con una adecuada formación
afectiva-sexual, la creación y apreciación artística,
la adquisición y difusión de los bienes y valores culturales
nacionales; y universales, así como el respeto y el cuidado de
la naturaleza como "hábitat" del ser humano.
Se pretende que los alumnos crezcan como personas, participen de manera
decidida y activa en su formación mediante: el uso adecuado de
su libertad, de la aceptación responsable de su autonomía,
así como de sus actos, la capacidad de desarrollar su espíritu
reflexivo, crítico, tolerante, propositivo y creativo. Para ello
los alumnos trabajan, junto con sus profesores, en el desarrollo de su
autoconcepto, autoconocimiento, autoaceptación , autovaloración,
autorespeto y autoestima.
Los Padres , primeros e insustituibles, responsables de la educación
de sus hijos, participan activamente en el proceso educativo de acuerdo
con los lineamientos del Proyecto Educativo del Hogar y del Centro Docente.
Los Educadores asumen cabal conciencia de su responsabilidad ante sus
alumnos, los padres de familia, la sociedad y el mismo Dios. Consideran
su labor como verdadero Ministerio. Un servicio, y el medio para asegurar
su propia salvación. La Instituciones Lasallistas renuevan su Modelo
Educativo según las circunstancias actuales y las corrientes pedagógicas
innovadoras. Los maestros, gracias a una formación continua; actualizan
así los conocimientos en el área de enseñanza profesional,
como sus métodos didácticos. La revisión y evaluación
de los procesos educativos se realizan con frecuencia como garantías
de una vitalidad que abre horizontes.
Las Instituciones Lasallistas colaboran con los demás agentes
y medios educativos nacionales e internacionales . Procuran con esmero
en su Modelo Educativo, en su Filosofía y en sus Estructuras ,
que la fe, la fraternidad y el servicio sean los ejes de un proceso educativo
que guía la formación de un tipo de hombre y mujer de cara
al Tercer Milenio.
Las Instituciones Lasallistas:
A) Se inspiran en el Evangelio, en la vida y el pensamiento
de San Juan Bautista De La Salle, los principios que emanan de la Doctrina
de la Iglesia, y en la Legislación Educativa Mexicana.
B) Atienden, como personas que son, a todos los integrantes
de la Comunidad Educativa: Hermanos, Alumnos, Maestros, Administrativos,
Intendentes, Padres de Familia, Exalumnos y Colaboradores Comprometidos,
y les apoyan para que cada uno descubra sus capacidades, se reconozca
como ser humano que Dios concibió en su eterno Plan de amor y contribuya
conscientemente en su realización.
C) Constituyen una Comunidad Educadora que, en la óptica
de la Fe, propician la salvación; que en la formación humana
y profesional, consideran importante mantener un alto nivel académico,
el cual permita a sus miembros insertarse activa y responsablemente en
la sociedad; colabora en la adquisición y cultivo de los valores
cívicos, éticos, que los sensibilicen para buscar el bienestar
social, el desarrollo económico , espiritual, cultural y ser solidarios
con los más necesitados.
D) Fomentan el amor a la Patria que conlleva la adquisición
del sentido de la libertad y democracia, del respeto a la familia, del
cuidado del medio ambiente, de la responsabilidad social, del conocimiento
y de la promoción de nuestra cultura e identidades nacionales.
E) Aceptan que los valores religiosos, éticos
y humanos revisten un interés prioritario: fe, fraternidad, servicio,
justicia, solidaridad, libertad, amor a Dios y al prójimo, espíritu
de comunidad, ambiente de respeto y alegría, sentido de trascendencia.
La práctica de los valores crea en la Institución una cultura
y clima evangélicos.
F) Procuran el desarrollo integral de la persona: cultivan,
especialmente en los alumnos, las facultades físicas, deportivas,
artísticas, culturales y promueven una adecuada formación
afectiva y sexual.
G) Favorecen el crecimiento de los alumnos como personas
y participan de manera activa en su formación académica
y humana. Desarrollan en los alumnos un espíritu reflexivo-crítico
y creativo al aceptar la responsabilidad de su libertad y de sus actos,
al descubrirse como personas valiosas con la dignidad de hijos de Dios.
H) Reconocen las labores académicas como un verdadero
Ministerio; por lo cual actualizan su pedagogía, revisan su metodología,
evalúan los procesos educativos, participan activamente en la elaboración
y consecución del Proyecto Educativo. En ellas, los educadores
acompañan de manera fraternal a sus alumnos y asumen la responsabilidad
que les corresponde en todo el proceso educativo.
I) Apoyan a los padres, primeros e insustituibles responsables
de la educación de sus hijos en su impostergable labor educativa
y promueven su adecuada participación, acorde en todo, con los
lineamientos del Proyecto Educativo así del hogar como del Centro
Escolar.
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